Miquel Nadal, director de la Fundación RACC, presentó el informe y destacó las «importantes disfunciones» entre unas regiones y otras, como el incremento en Cantabria frente a los descensos importantes en Asturias y Navarra, aunque la tónica general es de reducción en un periodo comparable.
En la evolución de la mortalidad en carretera por comunidades autónomas, en un extremo se sitúa Cantabria (con un aumento del 18,5%) y en el otro estaría Navarra (con una reducción del más del 53%),pues en la Comunidad Foral s e ha pasado de registrar 79 muertos en 2005 a los 37 del pasado año. En el conjunto de España, el análisis muestra un descenso de los muertos a 24 horas del 17,7 % en los años 2005 a 2007.
Después de Navarra, donde más se logró rebajar el número de fallecidos fue en Asturias (un 36%), Murcia (27%) y País Vasco (24%).
Nadal, por otra parte, calificó de «importante» el hecho de que la reducción de muertos y heridos en siniestros de tráfico suponga un ahorro económico de algo más de 1.500 millones al año. Según una estimación del RACC, el coste de una víctima mortal (sin incluir, lógicamente los daños morales, muy difíciles de calcular), se sitúa en alrededor de 600.000 euros; ello significaría que la reducción de 800 muertos anuales supone un ahorro de 480 millones al año. Se suma la valoración por el ahorro de unos 500 millones por heridos graves (125.00 euros por cada herido grave, alrededor de 4.000 al año), y de otros 544 millones por la reducción de heridos leves (16.000 al cabo del año, a razón de 34.000 euros).
En cuanto a edades, el informe apunta que en todos los tramos el descenso de accidentalidad en el mismo periodo bienal es generalizado, pero es de destacar que los menores de 24 años son los que mayor porcentaje reducen.
Nadal interpretó este hecho como «un cambio de hábitos en la movilidad de los jóvenes hacia patrones más responsables».
Resto de Europa
La reducción de la accidentalidad ha puesto a España en mejor lugar en comparación con los países de la UE. Sobre una tasa de accidentalidad establecida en la proporción del número de muertos por cada 100.000 habitantes, la tasa de riesgo en España ha pasado de un 10,2 en 2005 a un 8,1 en 2007. Pese a esta favorable evolución, España sigue todavía en registros muy altos en el entorno europeo y el informe precisa que será necesario mantener la reducción en el periodo 2007/2010 si se quiere cumplir con el compromiso de reducir a la mitad la mortandad en carretera.